Meditación: Salud y Felicidad

Muchas veces nos preguntamos ¿Cómo puedo ser feliz? o ¿Qué necesito para mantener una salud plena en mi vida?


Pues en este articulo entenderás, a través de diferentes investigaciones, la importancia de la meditación para tu salud y felicidad. La investigación que vamos a tener en cuenta se titula Meditación para la Salud y la Felicidad, publicada en Julio de 2019 en la página oficial de la institución.



La Universidad de Wisconsin en Madison cuenta con una Facultad de Medicina y Salud Pública que está totalmente comprometida a mejorar la salud de los individuos a través de los servicios, las becas, la ciencia y la responsabilidad social que rige la institución. Ellos no están enfocados únicamente en la salud física, sino también en la salud mental.


“La meditación es una práctica para relajar y calmar la mente y el cuerpo por medio de la conexión entre la salud física de una persona y su mente o espíritu.” (Facultad Medicina y Salud Pública, 2019).

Estos investigadores afirman que durante la meditación, las personas se enfocan y dirigen la atención hacia una palabra, un sonido, una imagen, una oración, o la respiración, permitiendo así que la mente se instale y se centre en el momento presente. Así mismo, a través de las investigaciones, han podido determinar que la meditación reduce la ansiedad, incrementa las emociones positivas, aumenta la esperanza de vida y ayuda en afecciones crónicas como la depresión, la ansiedad, el cáncer, las enfermedades crónicas y los trastornos alimenticios.



Practicar la Meditación


Para muchos de nosotros no es fácil empezar una actividad o una práctica de la cual no tenemos mucho conocimiento, por lo tanto siempre nos preguntamos:


¿Por dónde empezar?


Pues bueno, la Universidad de Wisconsin nos presenta unas recomendaciones para empezar esta práctica y para nutrirnos de conocimiento sobre el tema: encontrar un lugar silencioso y tranquilo, reservar un tiempo determinado y escoger una manera de señalar el final de la sesión de meditación, son los primeros pasos aconsejados por los investigadores para empezar la práctica.


Seguido de esto, al empezar la meditación debemos buscar una postura cómoda que podamos mantener al menos durante unos 20 minutos, con la espalda y cuello erguidos, la barbilla paralela al suelo y las manos descansando sobre las rodillas o el regazo. Finalmente, recomiendan tener los ojos cerrados y centrarse más que todo en la respiración. A partir de aquí, cada persona elige el tipo de meditación que quiera llevar a cabo. A continuación, hablaremos de dos tipos de meditación que los investigadores recomiendan para comenzar:




1. Mindfulness


Recomiendan que después de haber realizado los pasos principales de la práctica, se debe permitir al cuerpo que la respiración fluya fácilmente hacia dentro y hacia afuera a un ritmo natural. En esta meditación, debemos enfocar nuestra atención en el flujo natural de la respiración evitando forzar un ritmo más lento o más rápido. Es importante sentir el cuerpo respirando y estar presentes momento a momento, aquí y ahora.


Sabemos que la mente está en constante movimiento y tenemos muchos pensamientos al tiempo. En esta meditación, cuando la mente vague por los pensamientos, nuestra tarea es volver la atención a la respiración, darnos cuenta que estamos divagando y volver a centrarnos en el aire que inhalamos y exhalamos.


Es fundamental no juzgarnos, no pensar que porque uno de esos pensamientos nos distrajo, estamos haciendo mal la meditación. Por el contrario, el poder volver la atención de esos pensamientos a la respiración, es la idea de la meditación.


Una vez terminado el tiempo de meditación, recomiendan sentarse cómodamente durante uno o dos minutos, levantarse lentamente y tomar nota o apuntes de la experiencia, sin juzgarla.



2. Meditación centrada en la oración


Esta técnica de meditación procede de una tradición religiosa que busca crear una conexión personal con la residencia divina mediante el silencio y la quietud. En otras palabras, hace énfasis en una relación renovada, abierta y de todo corazón con la divinidad.


Para dicho tipo de meditación, los investigadores te recomiendan que elijas una palabra que no esté fuertemente cargada de emociones, por ejemplo: paz, amor, naturaleza, etc, que sea la palabra o intención que quiere compartir con la divinidad.


Al momento de entrar en la meditación, repite mentalmente esa palabra una y otra vez, enfocándote en la oración mental para comenzar a entablar una conversación al respecto y una conexión con lo divino. Al igual que con el Mindfulness, una vez acabado el tiempo de meditación, se recomienda estar sentados uno o dos minutos, levantarse lentamente y tomar nota de la experiencia vivida sin juzgarla.



El artículo afirma que la meditación es un proceso diario que dura toda la vida y que la mejor manera de estimularlo es por medio de una actitud honesta, de paciencia, de tenacidad y de compasión.


Por eso, queremos invitarte a que hagas parte de esta familia, de que aprendas a meditar con nosotros y que encuentres unos momentos de tranquilidad y paz en tu vida diaria.


¡Manos a la obra!


Vas a poder encontrar muchas formas de llevar a cabo las meditaciones generando una atención plena a la respiración, a lo que comes, a tu cuerpo como una totalidad, a los sonidos, los pensamientos, entre muchas otras formas de hacerlo.


Si te encuentras interesado en el tema, te recomendamos comenzar hoy mismo con pequeños ejercicios que te motiven a formar un hábito.


En nuestra App PIM Bienestar encontrarás pequeños ejercicios de meditación, sesiones con nuestros expertos sobre diferentes temas relacionados con el bienestar, ejercicios de respiración, entre otras herramientas que te van a guiar en este proceso.

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